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miércoles, 13 de agosto de 2014

LA FASE A DEL TEMPLO IBÉRICO DE LA ALCUDIA AÚN ESTÁ POR DESCUBRIR: HIPÓTESIS DE RECREACIÓN VIRTUAL.

Justificación.

Es posible que a más de uno asalte una duda: ¿por qué realizar una hipótesis de reconstrucción de una estructura patrimonial con tan poca fiabilidad? La respuesta es simple: porque hay una reconstrucción material que según mi hipótesis es equivocada, y hasta el momento sólo se ha difundido este modelo. A pesar de las pocas evidencias que han llegado hasta nosotros de la estructura de este edificio era necesario realizar una nueva hipótesis que en un principio tenía dos fines: eliminar elementos arquitectónicos sustentantes como los capiteles protoeólicos (por tener una nula fiabilidad estratigráfica) y plantear un momento de uso cultual sin la Dama de Elche en su interior, algo que no tiene paralelos contrastados por el momento en el mundo ibérico. Tras la investigación realizada me he visto forzado a admitir que las evidencias de la estructura son mucho menos numerosas de las que me temía, y el objetivo ahora, aparte de los citados, es poner de manifiesto una nueva hipótesis que quizá cree controversia: la fase A del Templo Ibérico de La Alcudia de Elche nuncha ha sido excavada, y por lo tanto nadie la ha visto. Era necesario pues devolver al templo lo que posiblemente (ya que no existe verificación posible en la actualidad) tuvo en su momento.

Hipótesis de reconstrucción de los elementos arquitectónicos de la estructura de dos plantas del Templo Ibérico de La Alcudia.

La hipótesis.

Tras la confirmación (y publicación en esta misma página) de la nula fiabilidad métrica de la planimetría y la revisión de los escasos documentos que se han conservado sobre el proceso de excavación constaté que la estructura del edificio era inusitada en todo el mundo ibérico. El edificio poseía una zapata de base al alzado de adobes (de metrología púnico-fenicia), en vez de un zócalo de mampostería y, lo que era más extraño, la mesa de ofrendas se hundía bajo el nivel del pavimento casi 30 centímetros. Es decir, teníamos una estructura cultual del principal centro de organización territorial del Vinalopó que no seguía ningún paralelo no sólo de sus yacimientos cercanos (y vinculados a ella), como El Oral o (un siglo más tarde) La Escuera, sino de otros modelos arquitectónicos de la península o, en su paralelo foráneo más próximo, el templo del Monte Siraí. Cuando concebí un alzado con un zócalo de piedra pensé que era imposible, ya que no había evidencia arqueológica en la excavación del mismo, hasta que una idea cruzó por mi cabeza: ¿ninguna? Entonces recordé la imagen de la sección del edificio y el texto de la publicación sobre la excavación: la mesa de ofrendas se hundía 26 centímetros bajo el nivel del pavimento. No he hallado ninguna mesa de ofrendas en el mundo ibérico similar (lo que no significa que no exista, si alguien la conoce, por favor, que me lo comunique). Es la única evidencia, sin paralelos contrastables tal y como está publicada, que me permite lanzar esta hipótesis: la zapata es la última hilada del zócalo de piedra, que llega en profundidad, como mínimo, hasta la misma base de la mesa de ofrendas. Es decir, como en los demás edificios de supuesto uso cultual. ¿Era posible que lo que Rafael Ramos identificó como el pavimento de la fase A fuera un nivel de uso de una fase posterior? Esto quiere decir que la fase A del Templo Ibérico de La Alcudia jamás ha sido vista por nadie, y con ello los valiosos restos que puedan estar en el relleno de su nivel de abandono. Un relleno que comienza debajo de lo que Rafael Ramos identificó como pavimento, y que se prolongaría hasta la base de la mesa de ofrendas que, como en los demás paralelos, apoyaría sobre el nivel de paso de la estructura.

Explicación gráfica de la nueva hipótesis planteada (en rojo) sobre la planimetría publicada del Templo Ibérico de La Alcudia de Elche. En azul la hipótesis tradicional.

Arquitectónicamente mi otra hipótesis sigue vigente: la eliminación de los capiteles protoeólicos del edificio. Estos capiteles se hallaron en insertos en el aparejo de la basílica paleocristiana, que Rafael Ramos data en el siglo IV d. C., y bajo esta basílica hay un nivel que el investigador denomina estéril. Tras este se halla la fase B del templo ibérico y bajo esta la fase A. Dado que el nivel de abandono de la fase B del templo ibérico es de época augustea, y la datación de la basílica paleocristiana del IV d. C., estaríamos hablando de un hiato temporal de más de cuatro siglos (y quizá más), lo que hace que ese capitel protoeólico pueda pertenecer tanto al templo ibérico como a cualquier otro edificio del s VI al V a. C. También deseo mencionar que en sí la estratigrafía publicada no contempla una fase de ocupación alto-imperial del edificio, dándose una continuidad cultual desde época augustea hasta un horizonte paleocristiano un tanto extraña. ¿Es posible que la construcción de la basílica eliminara los restos alto-imperiales que se erigirían sobre la fase B del Templo Ibérico?

Reconstrucción material parcial del templo en La Alcudia.


La reconstrucción, o recreación, virtual.

Por ahora poco voy a mencionar al respecto, porque para ello muestro las imágenes. He de decir que uno de los mayores atractivos y ventajas a nivel de investigación de la reconstrucción virtual es la capacidad de reproducir las condiciones físicas espaciales que se dan en la realidad merced a sus tres ejes. El proceso más engorroso pero necesario también dada la escasez de evidencias habidas ha sido intentar plantear una hipótesis de aparejo con los adobes y las medidas publicadas (en texto, los planos son erróneos). Para ello se ha procedido a insertar uno a uno todos los adobes de la planta en sus dos primeras hiladas. Tras esto se han agrupado y sólo ha habido que clonar y pegar en alzado. Si la metrología de los adobes es correcta, aunque sólo sea en parte (seguro que utilizaron diferentes medidas), este proceso ha permitido verificar la inviabilidad de la planimetría publicada.

Hipótesis del sistema de cubiertas del Templo Ibérico de La Alcudia de Elche.
Tras esto los aspectos más interesantes sin duda han sido la distribución física de los elementos arquitectónicos del piso de la primera planta y las cubiertas, modelo abierto a debate y que ha dado pié a reconstrucciones de arqueología experimental que me han sido realmente útiles.

Vista general de la estructura de dos plantas del Templo Ibérico de La Alcudia de Elche.


Perspectiva general de la recreación virtual del Templo Ibérico de La Alcudia de Elche, con el zócalo de piedra.

Agradecimientos.

Quiero agradecer a la familia Ramos la disponibilidad que ha tenido conmigo a la hora de cederme materiales, así como visitar el yacimiento. También quiero agradecer a Rafael Ramos su dedicación que permitió exhumar una estructura de carácter extraordinario, así como su labor profesional. Que yo contradiga aquí la hipótesis que él planteó no significa que yo tenga razón. Quizá mañana mismo alguien exhume un edificio ibérico con las mismas características arquitectónicas que él ha publicado, y entonces yo rectificaría. Quien crea, además, que excavar ibérico es fácil, o es un necio o no ha excavado en su vida. La confusión con materiales de relleno frágiles y a menudo disgregados, como barro o adobes, es incuestionable, y la dificultad a la hora de la interpretación de ciertas deposiciones estratigráficas máxima. Por todo ello hay que agradecer esta labor tan difícil como se merece.

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