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martes, 15 de julio de 2014

La difusión de la arqueología: el fin último, la última frontera de los incompetentes.

Quiero mostrar el teaser de un magnífico documental en el que se muestra, en parte, la recreación 3d de Olisipo en época romana, llamado "Fundedauro romano em Olisipo" y realizado por Raul Losada. En él ha participado un compañero, César Figueiredo, del país vecino de la misma rama profesional en labores de reconstrucción 3d, y es un espléndido ejemplo de lo que se puede lograr a nivel de divulgación aunando los medios audiovisuales de siempre con las nuevas tecnologías. Pero no lo expongo aquí para hablar en esta ocasión de Virtualización de Patrimonio, o al menos no para hablar exclusivamente de eso. Incluyo aquí el previo de este documental para exponer la precaria y deplorable situación de la difusión de los hallazgos arqueológicos en nuestro país. Todo un contrasentido si tenemos en cuenta que nos encontramos en teoría en la era de las tecnologías. Lo malo de encontrarse en la era de la tecnología con responsables de patrimonio de la época de los dinosaurios es su nefasta consecuencia: no se difunde ni un mínimo de todo lo que se podría a muy bajo coste. 

Hay muchos problemas, pero dos son importantes bajo mi punto de vista: uno es la baja tasa de actualización de cargos en puestos de responsabilidad de la administración española. La negativa a reciclarse mientras se siga percibiendo el mismo salario (cada vez más injustificado conforme la brecha entre conocimientos y estado actual de la cuestión sea más ancha) hace de algunos cargos públicos en patrimonio auténticos fósiles que producen un gravísimo perjuicio a la sociedad en su conjunto. El fin último de la investigación arqueológica es la difusión del patrimonio de todos para todos. No saber aprovecharse de herramientas tecnológicas en el mercado desde no ya años, sino en ocasiones lustros o décadas, para crear nuevos cauces de comunicación para la divulgación es no saber cual es tu trabajo. O peor, saberlo, y no realizarlo. Decirle a un responsable del proyecto de musealización de un museo: "Utiliza un visor 3d para divulgar esta pieza 3d" y que te respondan cándidamente "¿Qué es un visor 3d?" no tiene precio. O sí, lo tiene, es el que le pagamos todos con dinero público a alguien que se ocupa de la difusión del patrimonio sin actualizarse con las últimas herramientas de difusión. Se da la extraña paradoja de que quien cobra un sueldo público por ser responsable de saber las últimas novedades de su oficio, no las sabe. En cambio quien no tiene un puesto público y a veces ni cobra un sueldo se preocupa por actualizarse y poder poner en práctica las últimas actualizaciones sobre ese mismo oficio. ¿Nunca han visto a un becario sobre-cualificado trabajando en un contrato encubierto de forma como poco irregular para la Administración? Pues yo lo he visto, y mucho, desde diferentes ámbitos. Pero volveremos sobre esto más tarde.


Vídeo promocional - Documentário “Fundeadouro Romano em Olisipo” from Portugal Romano (Video) on Vimeo.


El segundo problema es la escasa apuesta por la puesta en valor de nuestro rico patrimonio arqueológico e histórico-artístico, más allá de los grandes centros de turismo cultural. Por desgracia, como decía en un comentario en un grupo de patrimonio de una red social, en este país pesa más un maletín negro que dos mil años de Historia. Y por favor, que nadie se moleste en objetar algo a esto, que todos conocemos a más de un sinvergüenza, por no decir algo peor, dentro del gremio y de los puestos de responsabilidad de la Administración. Este hecho que comento se puso especialmente de manifiesto durante las excavaciones de emergencia masivas debido al boom inmobiliario por el que se comenzó a construir a una escala y velocidad de vértigo. Ya sabemos las consecuencias, trágicas consecuencias, posteriores. En esas excavaciones se exhumaron una gran cantidad de estructuras y materiales. Estas estructuras que serían destruidas para nuevos edificios que han generado un parqué de 700000 viviendas vacías, y un país con seis millones de parados más familias deshauciadas, aunque no es un tema que trataré aquí. De lo que sí hablaré es del desfase evidente entre excavaciones realizadas y recursos de la Administración para gestionar todo ese material e información. Más de una dependencia municipal quedó desbordada, literalmente, por falta de recursos y espacio. Hubo un desfase evidente entre la actividad económica del momento y los medios de la Administración para abordarla, amén de que algunas de estas excavaciones, no todas, se realizaron excesivamente deprisa y en ocasiones mal. Casi nadie desde la Administración por tanto se preocupó por documentar de cara a una futura divulgación, ya que ni medios había apenas para gestionar el material de la propia exhumación. Y de hecho para investigar, en muchísimos casos, tampoco. Tras el boom llegó la caída, y obviamente no sólo no se invirtió más en patrimonio sino que llegaron los grandes recortes, lo que de hecho ha agravado por una parte la situación y por otra ha impedido la introducción más rápida de esas nuevas tecnologías. Hoy en día ingentes cantidades de información y materiales arqueológicos siguen guardando polvo en almacenes a la espera no ya de su difusión, sino del paso previo, su investigación, ya que nadie ha podido ocuparse de ello.

He incluido este trailer porque es un paradigma que se podría realizar desde hace años, es decir, la grabación en vídeo de una excavación arqueológica, y que cuando se ha realizado ha obtenido excelentes resultados divulgativos. Obviamente no hace falta estar cámara en mano toda la jornada, pero el bajo coste de registrar ciertos momentos del proceso de excavación en confrontación con las ventajas divulgativas que se pueden aprovechar después es francamente ventajoso, como demuestra el vídeo. Además, siempre existe la posibilidad de incluir modelos 3d, como reconstrucciones, en el mismo vídeo. Y voy a poner un ejemplo real de una excavación, que no era de emergencia en el que su registro audiovisual hubiera sido totalmente posible y altamente beneficioso: la excavación de la Torre de Sant  Josep en Villajoyosa. En realidad como sabe ya mucha gente es un monumento turriforme romano del II d. C. Los responsables de su excavación son profesionales, hasta donde yo sé, sin tacha y con un historial inmaculado, y en última instancia no toman la decisión sobre la línea de difusión. La decisión es del arqueólogo municipal, en ocasiones de acuerdo con el concejal de cultura. Sin embargo no se documentó con vistas a la divulgación. Si se hubiera hecho quizá Villajoyosa tendría ahora un documental similar a este magnífico ejemplo de Olisipo, y por supuesto la difusión de su rico patrimonio sería mucho mayor. Sin embargo no todo es malo: se realizó un levantamiento fotogramétrico de los paramentos de la torre, así como de los sillares caídos para plantear una hipótesis de anastilosis de la misma. ¿Fue decisión del arqueólogo municipal? No. La llevó a cabo una becaria de las dependencias del museo que cobraba cuatro veces menos que su jefe, el arqueólogo municipal, quien, por supuesto, no sabe hacer nada parecido. Esto en sí mismo es un hecho vergonzoso. La sobre-cualificación de postulantes a becarios que realizan labores que sus jefes ni siquiera soñarían hacer. Eso cuando no se trata de un contrato encubierto (algo que comienza a ser muy habitual en la Administración pública y de dudosa legalidad como mínimo). Pero una cosa se hizo bien, contratar los servicios de un profesional para documentar mediante fotogrametría el interior de la estructura. Enhorabuena al arqueólogo municipal de Villajoyosa y a su concejal de cultura por saber que una cámara de fotos se puede aplicar a la documentación 3d. Quienes les pagamos su sueldo se lo agradecemos y les animamos a continuar por el mismo camino.

Torre de Sant Josep.

Este simple ejemplo, en el que expongo como alguien muestra, o mejor dicho, mostraba (que la redención siempre es posible) desinterés por las líneas más actualizadas de divulgación para todos, aunque con el dinero de todos, es por desgracia demasiado habitual en nuestro país. Es una verdadera pena, porque cualquiera que vea el audiovisual de Olisipo podrá percibir las inmensas posibilidades de divulgación que varias herramientas tecnológicas en conjunción pueden lograr.

El último párrafo quiero dedicarlo a los responsables públicos o privados del patrimonio que sí se preocupan por llevar a cabo su cometido lo más dignamente posible. Quiero decir que las críticas que expongo más arriba no son una generalización. Eso sería, afortunadamente, irreal. He conocido a muchos arqueólogos realmente comprometidos y luchando a brazo partido por la excavación, estudio, conservación y difusión de restos de nuestro pasado, funcionarios públicos en puestos de responsabilidad  dentro de la más estricta legalidad y totalmente comprometidos con su labor y académicos que realizan su trabajo con auténtica vocación.  La mayoría de personas que dedican su vida al patrimonio que yo haya conocido son unos excelentes profesionales, que, en ocasiones, al cruzarse con alguna persona del mismo ámbito que no lo es, no lo tienen fácil. A ellos, que a veces les es tan duro ganarse la vida o llevar su trabajo con dignidad en un país a veces indigno, les dedico este artículo.

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